El rincón de Nishiko

dimecres, de març 08, 2006

Un día más en Rokugan



Las hojas caían suavemente sobre el húmedo suelo, mientras el duro invierno se asomaba tras las montañas de la espina del mundo. Nishiko meditaba a la sombra de un cerezo, el cerezo que le recordaba que toda belleza es efímera como las flores de tal preciado árbol, y que solo su tronco, la sabiduría, resistía cada embestida del invierno.
Llevaba en ese Kyuden muchos años, tantos que no podía recordarlo. ¿Quién era su madre, quién era su padre? Ni eso podía recordarlo. Tantos años hacía ya.... aquel rostro que se alejaba entre la neblina no era más que unos trazos desdibujados en su mente.
Sólo era un bebé cuando fue iniciada en el sutil arte de la magia del vacío. Su conexión esiritual era mayor que la que nunca se había visto en el castillo. En pocos años, había superado a sus maestros. Su poderío con el elemento nunca había sido igualado por ningún mortal. Pero, ¿acaso era ella como los demás mortales?
Poco a poco, salió de su estado de trance, y los recuerdos fueron agolpándose en su mente, como siempre lo hacían, como siempre seguirían haciéndolo. Una lágrima surcó sus blancas mejillas, tiñendo de duelo aquel joven rostro. Su pelo, negro como el azabache enmarcaba aquellos ojos verdes, relucientes, que sólo sabían expresar el dolor que guardaba su alma.
"Fui yo la culpable. Y sigo aquí... sin salir... sin ver el mundo que me rodea... Ahora no tiene sentido permanecer en el Kyuden... sin él nada será igual... no me hizo caso... no supe preveerlo... pero yo era su maestra... no le preparé lo suficiente... no fui capaz de...."
De repente, una imágen surgió entre aquellos amargos recuerdos, mientras una voz que resonaba en su interior le decía " es allí donde aguarda tu destino, solo allí, con ellos, descubrirás la paz que siempre has buscado. Mas el camino no es fácil"
Una cascada transparente, que desembocaba en un precioso lago, allí, cerca de tierras grulla.Había más gente, pero ella penetraba a través de la cristalina corriente que caía para unírseles.
Iría, al fin y al cabo... ¿Qué podía temer?


...UN SAMURAI NUNCA TEME A LA MUERTE...

1 Comments:

  • At 10:36 a. m., Blogger Nishiko said…

    Trate con más respeto a sus mayores herfionko-kun... ¿Qué tiene de malo el morado??? Es el color del feminismo....

     

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